Reseña
La Convención de 2005 es un hito jurídico internacional que reconoce que las expresiones culturales —obras, bienes, servicios y actividades artísticas— poseen un valor doble: cultural y económico. Su objetivo es permitir que los Estados adopten políticas para proteger y promover la diversidad cultural, especialmente frente a los riesgos derivados de la globalización y la liberalización comercial.
El texto afirma que la diversidad cultural es un patrimonio común de la humanidad y un elemento esencial para la paz, el desarrollo sostenible y los derechos humanos.