Reseña
El planteamiento de esta obra es puramente formativo. No lo hemos hecho en calidad de expertos ni tampoco con un afán investigador. Verán ustedes que en él se habla del autismo, en primera y en tercera persona; en primera persona desde la experiencia de quienes lo viven día a día, en su trabajo y en la cotidianidad de su propia vida. Pero también como aquel observador que analiza y estudia el tema, con el filtro que ofrece el sentir el TEA como algo propio, cercano y real.
También nos mueve el interés académico. Vivimos el autismo como una realidad ante la cual la escuela no puede estar impasible. Muy al contrario, nos interesa y preocupa que el profesorado que lo «vive» en su aula, lo haga desde el sentimiento constructivo de su experiencia. Que lo haga como persona neurodivergente. Este libro nace de la necesidad de tender puentes entre mundos que a menudo parecen hablar idiomas distintos: el mundo neurotípico y el mundo autista. Y, sobre todo, nace del deseo profundo de que quienes lean estas páginas lo hagan con el corazón abierto, dispuestos a cuestionar prejuicios, para conseguir que desaparezcan mitos, enriquecidos por la diversidad neurológica. Vemos el autismo como una distinta de experimentar el mundo, de procesar la información, de sentir, de comunicar, de ser. Y como tal, merece respeto, comprensión y espacio para florecer.
A lo largo de la obra, encontrarán reflexiones profundas, lo mismo que explicaciones claras y accesibles sobre qué es el autismo, cómo se manifiesta, cómo se vive y cómo debe afrontarse para incluirlo en nuestra vida; escolar, pero también social. Y ayudará a cuestionarse el papel y la función que desempeñamos en este mundo tan particular, por lo que uno de nuestros objetivos, es provocar el debate inter-reflexivo y la interacción formativa. Tengamos en cuenta que el espectro autista es amplio, diverso, complejo. Y no hay dos personas autistas iguales. Tenemos aquellos que necesitan apoyos intensivos para desenvolverse en su día a día y también quiénes son altamente funcionales en ciertos ámbitos, aunque tengan que afrontar enormes dificultades en lo emocional o en la convivencia. Algunas de estas personas hablan fluidamente; otras se comunican con gestos, con dispositivos, con silencios. Las hay que tienen intereses restringidos y repetitivos; otras son creativas, versátiles, impredecibles. Pero lo que a todos une, es que estas personas son válidas y suman al efecto de nuestras vidas. Por eso, merecen ser escuchadas.