Reseña
Este libro analiza cómo la identidad en el País Vasco ha pasado de modelos rígidos —donde la pertenencia se concebía como algo innato y excluyente— a formas más flexibles, ambiguas y permeables de sentirse parte de un colectivo. Explora especialmente el papel del aprendizaje del euskera como vía para “aprender a ser” y acceder a nuevas formas de pertenencia.
A partir de este caso, desarrolla un modelo teórico intermedio para estudiar las identidades débiles: formas de pertenencia menos sólidas, más difusas y propias de sociedades contemporáneas donde predominan trayectorias híbridas, implicaciones parciales y vínculos cambiantes. El libro propone una mirada compleja que combina identidades tradicionales, sus transformaciones y las nuevas formas de reapropiación