Reseña
El libro analiza la geoingeniería como una estrategia propuesta para mitigar los efectos del cambio climático mediante intervenciones tecnológicas a gran escala, especialmente aquellas orientadas a retirar carbono de la atmósfera o modificar procesos climáticos. Aunque suele verse como una alternativa contrapuesta al decrecimiento, a las energías renovables y a la justicia climática, la autora plantea que la geoingeniería debería entenderse únicamente como una solución temporal y no como una vía permanente.
A partir de esta premisa, Buck invita a imaginar qué ocurre después: cómo podrían desarrollarse futuros más justos, democráticos y participativos una vez superada la fase de intervenciones climáticas radicales. El libro combina análisis crítico y especulación informada para explorar posibles escenarios de restauración ecológica y reparación social. Examina, por ejemplo, qué nuevas formas de organización podrían emerger de una transición climática orientada a la justicia y cómo evitar que la geoingeniería se convierta en un proyecto elitista o de control centralizado.
La obra se mueve entre el rigor científico y la reflexión política, proponiendo que cualquier estrategia climática debe ir acompañada de transformaciones sociales profundas. En lugar de confiar en soluciones tecnológicas aisladas, plantea construir futuros donde la reparación ambiental y la equidad social sean los pilares que permitan enfrentar la crisis ecológica desde una perspectiva colectiva.