Reseña
Este libro examina el origen radical de los valores seculares que hoy consideramos centrales en la vida democrática moderna: la libertad de pensamiento y expresión, la tolerancia religiosa, la igualdad sexual y racial, la autodeterminación política y la defensa de los derechos individuales. Israel sostiene que estos valores, lejos de nacer en el núcleo respetable de la Ilustración moderada, proceden de una corriente más audaz y marginal: la Ilustración radical.
Según el autor, la Ilustración radical comenzó como un movimiento clandestino, cuyas ideas circulaban de manera oculta durante su fase inicial. Se oponía a la Ilustración moderada y defendía un igualitarismo filosófico y político que desafiaba las bases del absolutismo, la autoridad religiosa y la jerarquía social. En las décadas revolucionarias del siglo XVIII, este pensamiento emergió con fuerza, provocando una reacción intensa por parte de defensores de la monarquía, la aristocracia y otras formas de poder tradicional.
El libro muestra cómo esta oposición se alimentó de la necesidad de preservar los privilegios de los grupos gobernantes y de justificar sistemas de censura, desigualdad social, discriminación religiosa y jerarquías raciales. A través de un análisis histórico detallado, Israel argumenta que la Ilustración radical es la verdadera raíz de muchos valores adoptados posteriormente por las democracias contemporáneas, valores que en algunos ámbitos siguen siendo cuestionados y atacados. El resultado es una reinterpretación del origen intelectual de la democracia moderna y una reivindicación del pensamiento que desafió las estructuras sociales de su época.