Reseña
El ciudadano se hace porque la libertad no se otorga: se conquista. Incluso al crecer en una sociedad democrática, es necesario apropiarse de esa herencia y ejercerla con responsabilidad. La democracia, recordaba José Luis Aranguren, no es solo un régimen político, sino un ethos que exige participación y corresponsabilidad. Aristóteles llamó a esta disposición «virtud», aquí entendida como virtud cívica: hábitos de cooperación, comunicación y respeto a las reglas comunes.