Reseña
La presente obra es el resultado de un proceso continuado de investigación, innovación docente y transferencia del conocimiento impulsado desde la Facultad de Educación de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), en colaboración con profesorado de las facultades de Psicología y de Ciencias Económicas y Empresariales (Administración y Dirección de Empresas). Este trabajo conjunto se ha desarrollado en el marco del Grupo de Innovación Docente de Prácticas Profesionales (GID PiP)[1] y de diferentes proyectos de innovación e investigación orientados al fortalecimiento de la calidad del Prácticum y de las prácticas curriculares universitarias.
Asimismo, esta obra constituye uno de los principales productos académicos derivados de la Microcredencial Formación del Tutor de Prácticas Profesionales, una iniciativa de formación permanente de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), concebida desde una perspectiva interdisciplinar para fortalecer la preparación de quienes ejercen funciones de acompañamiento tutorial en instituciones, empresas, organizaciones y centros colaboradores[2].
No obstante, esta publicación trasciende el marco de dicha microcredencial. Su finalidad no es ofrecer un manual asociado a un curso concreto, sino proporcionar un marco conceptual, metodológico y práctico que pueda servir de referencia para universidades, organizaciones colaboradoras, responsables institucionales, investigadores y profesionales interesados en la mejora de las prácticas universitarias.
La participación de profesorado procedente de distintas áreas de conocimiento y la colaboración del profesor Enrique Correa Molina, de la Université de Sherbrooke (Canadá), confieren a esta obra una perspectiva interdisciplinar e internacional que enriquece el modelo de tutoría profesional aquí presentado.
¿Qué aporta este libro?
La principal aportación de esta obra consiste en presentar un modelo integrado de tutoría profesional de las prácticas universitarias, sustentado en cinco principios fundamentales.
• En primer lugar, una concepción del Prácticum y de las prácticas universitarias como escenarios de aprendizaje experiencial y de construcción progresiva de la identidad profesional.
• En segundo lugar, el reconocimiento de la tutoría como un proceso de acompañamiento formativo que exige planificación, seguimiento, comunicación, reflexión y evaluación continua.
• En tercer lugar, una visión colaborativa de la formación, basada en la corresponsabilidad entre universidad y organizaciones colaboradoras, entendiendo que la calidad de las prácticas depende de la coordinación efectiva entre todos los agentes implicados.
• En cuarto lugar, la incorporación de instrumentos, protocolos y recursos que facilitan la gestión sistemática del proceso tutorial y favorecen la toma de decisiones fundamentadas.
• Finalmente