Reseña
Este libro destaca por su enfoque arqueológico, ya que estudia cómo los restos materiales, los asentamientos, la arquitectura, las producciones artesanales, las prácticas funerarias y otros testimonios permiten reconstruir los procesos históricos de la Antigüedad clásica. La obra incorpora además perspectivas derivadas de investigaciones recientes, ofreciendo una visión actualizada de la disciplina.
Uno de sus principales valores es mostrar la transición de Iberia a Hispania, es decir, el proceso mediante el cual las comunidades indígenas interactuaron con fenicios, griegos, cartagineses y, finalmente, con Roma. A través de estos contactos se explican fenómenos como la urbanización, los cambios económicos, la romanización y la transformación de las identidades culturales en la Península.
En conjunto, se trata de una obra especialmente útil para estudiantes de Historia, Arqueología y Humanidades, ya que combina una sólida base teórica con el estudio de evidencias materiales concretas. Su lectura permite comprender la complejidad de las culturas que habitaron la Península Ibérica entre el primer milenio a. C. y los inicios de la Edad Media, ofreciendo una visión amplia y rigurosa del pasado clásico peninsular.